ORGANIZANDO LA BÚSQUEDA EN INTERNET: NAVEGADORES Y MOTORES



El desarrollo de Internet está íntimamente ligado al de los navegadores web y los motores de búsqueda. Cada día millones de usuarios en todo el mundo se surten de información y conocimiento gracias a estas herramientas. A continuación examinaremos tales conceptos para luego extendernos un poco sobre el uso de Google Académico.

Navegadores Web

 Son programas concebidos para acceder desde nuestro computador, tablet o celular a las páginas web alojadas en Internet. Además, permiten realizar diversas actividades en ellas, como enlazar un sitio con otro, imprimir contenidos, descargar archivos, recibir y enviar correos electrónicos o interactuar desde redes sociales.
Tan solo un puñado de los muchos navegadores existentes acaparan a más de la mitad de los internautas. Según el portal de estadísticas Statcounter, al 29 de mayo de 2021 tan solo las versiones de escritorio de Google Chrome, Mozilla Firefox y Microsoft Edge sumaban en conjunto casi el 63% de la cuota total de ese mercado, mientras 31%, que corresponde a dispositivos móviles, se repartía mayoritariamente entre Safari, en iOS, y alguna variante de Chrome en Android.

Motores de búsqueda

Se trata de programas diseñados para gestionar la búsqueda de información en la World Wide Web. A tal fin, siguen un algoritmo para ofrecer una página de resultados de búsqueda, o SERP, siglas en inglés de Search Engine Results Page. Por medio de ella el algoritmo muestra lo que presume responderá a la inquietud del usuario, también conocida como consulta o query.

Los motores de búsqueda cumplen con su trabajo en tres fases. La primera es el análisis, ejecutada por programas conocidos como arañas, robots o crawlers, que escanean la Web de manera automática. Luego ocurre la catalogación, que crea el índice general de Internet cuando las páginas seleccionadas por los rastreadores se guardan y es analizado su componente textual. Esto permite cumplir con la fase final: suministrar una respuesta al usuario, ordenando las entradas según su relevancia. Esta es definida por la palabra clave que ha ingresado el internauta, así como por criterios únicos para cada motor de búsqueda, como por ejemplo, cuántas veces se repite el término, la cantidad y calidad de los enlaces entrantes y el número de visitas que recibe la página.

En la actualidad, el motor de búsqueda más utilizado del mundo es Google, creado en 1997 por Larry Page y Sergey Bin mientras realizaban estudios doctorales en la Universidad de Stanford. Sin embargo, en China, desde donde no puede accederse a Google, el más popular es Baidú, lanzado en el año 2000. Entre tanto, en Rusia y varios países de Europa del Este reina Yandex.
Por su parte, Microsoft ha intentado, sin éxito hasta ahora, destronar a Google mediante Bing, que entró en servicio en junio de 2009. Por cierto, Yahoo! basa los resultados de su motor en una combinación de los ofrecidos por ambos buscadores, gracias a acuerdos con sus respectivas empresas matrices.
Especial mención merece DuckDuckGo, servicio centrado en la privacidad, que asegura no detectar la dirección IP ni registrar la información del usuario. Gracias a esta oferta su cuota de mercado ha venido creciendo a ritmo sostenido desde 2019, aunque en 2020 se demostró que sí rastrea la navegación de sus visitantes, pero insiste en que no comparte esa información con terceros.

Google Académico

Se enfoca en la localización de literatura especializada. Los resultados que entrega difieren de los del buscador convencional de esta empresa, pues no recurre exactamente a las mismas fuentes. En vez de ello explora, por ejemplo, repositorios de proyectos y páginas de bibliotecas, revistas científicas, universidades y centros de investigación.

Además, dispone de utilidades que permiten, entre otras cosas, refinar búsquedas, almacenarlas, avisarnos cuando haya nuevos artículos que coincidan con los criterios que hemos definido, generar citas bibliográficas y localizar artículos relacionados. En el video podrás ver con detalle cómo probamos esas utilidades.

¿Por qué buscar información en Internet?

Pues porque no hay ninguna razón válida para no hacerlo. Si bien la Web es campo abonado para la charlatanería no es menos cierto que la mayoría de las fuentes serias tienen presencia en ella. Por ejemplo, casi todas las revistas científicas indizadas en las grandes bases de datos internacionales, como Science Citation Index, Scopus y Latindex, cuentan con versiones digitales y muchas son de acceso abierto. Esto convierte a Internet en una suerte de biblioteca infinita, como la imaginada por Jorge Luis Borges en uno de sus relatos, desde la cual acceder prácticamente a todo el conocimiento acumulado por la humanidad. 

 

Además está disponible en todo lugar y momento, lo cual supone una ahorro considerable de esfuerzo para quien busca documentarse o aprender. Asimismo, permite crear comunidades de investigación con personas ubicadas en cualquier parte del mundo, potenciando por esa vía la construcción colectiva del saber.

¿Para qué buscar información en Internet?

Para encontrar lo que precisamos en nuestras investigaciones, por ejemplo. Además de numerosas fuentes acreditadas y confiables, en el ciberespacio abundan recursos multimedia y de la más diversa naturaleza para ayudarnos a enriquecer nuestros contenidos. La experiencia de navegación en sí misma constituye una oportunidad para activar procesos heurísticos y echar a volar la imaginación.

Por cierto...

Lo aquí expuesto representa apenas una fracción de las opciones disponibles en cuanto a navegadores y motores de búsqueda. Por ejemplo, más allá de Google Académico, existen excelentes buscadores especializados que facilitan la recuperación de información científica relevante, como Microsoft Academic o Sci-Hub. Esta observación alcanza por sí sola para justificar la continuación del presente contenido introductorio. 😉

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